
El bebé era rollizo, moreno y de facciones hermosas y suaves. Su risa era cristal repercutiendo contra vidrio, como el sonido gogoreante de la cascada del más puro manantial. Sus ojos pequeños, brillantes y negros, eran dos pequeños escarabajos atentos al mundo que le rodeaba.
Gateó sobre el piso de madera y de pronto encontró algo que llamó su atención. Era un cilindro pequeño, muy brillante. Sus gorgoritos llenaron la habitación vacía cuando el cilindro se encontró en sus manitas gordas.
Observó que mirando por un pequeño agujerito, podía ver una serie de diminutos puntitos de colores, y entre ellos se colaba la luz del sol que entraba por la ventana de la pieza.
El bebé sintió una felicidad aún más grande que la que cuando le daban de mamar.
Fascinado, no se movió por lo menos una hora. No quería nada más que seguir viendo esa figura estática, llena de luz y color.
Pero de pronto, quiso chuparse un dedo, y al mover la mano, notó que la figura se desarmaba.
El bebó lloró, arrojando lejos el cilindro.
Quería la figura anterior.
Pero de tan sólo mover un poco el cilindro, todo cambiaba.
Entonces volvió a coger ese extraño objeto, y balbució torpemente, "KALEYDOSKOPYO".
Entonces el bebé ya no fue más bebé.
Sintió crecer súbitamente sus extremidades, los escarabajos se transformaron en aceitunas pequeñas y precisas, y de pronto era yo, sentada en un piso de madera, en pañales ridículos, con un caleidoscopio en la mano.
A veces la vida se asemeja a un caleidoscopio. Bastan un par de circunstancias para moverlo y entonces toda la figura anterior se desarma, para dar paso a una nueva. La nueva figura no siempre es de nuestro agrado, pero sí será de agrado para terceros que quizás motivaron el movimiento del caleidoscopio...ahora que mi figura ha cambiado ( decir "desarmado" me es muy pesimista :) ) sin duda alguna significará la felicidad de otro (a) que buscaba hace tiempo la alineación de los pequeños cristales de colores a su favor...
Tampoco puedo condenar a nadie por querer mover las piezas a su arbitrio, aunque en ese proceso le importe una MIERDA alterar las figuras de otros y hacerlos sufrir...nosotros también movemos las piezas a nuestro antojo muchas veces...es algo así como el derecho subjetivo..." tus derechos terminan cuando empiezan los del otro..." etc....
Así que, frente a este cambio de figura, mejor crezco y aprendo...ya se alinearán a mi favor algún día los vidriecitos del caleidoscopio...cierto?
Sólo digo, para terminar, que antes de mover, aunque sea infimamente el caleidoscopio, nos prreguntemos primero por todos aquellos que están sentados junto a nosotros mirando la misma figura...
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