jueves, 2 de octubre de 2008

From.zero...(una vez más...)

Camino sobre el puente endeble lleno de las huellas que vamos dejando todos al pasar sobre él...es la vida en común, es la realidad colectiva, es ese tumulto de historias que se mezclan gracias a los finos hilos que vamos tejiendo al relacionarnos...
De pronto, un hilo que he tejido se corta, y pierdo de vista dentro de la gran caravana que somos como humanidad, a quien sostenía el otro extremo ligado conmigo...y al perderlo de vista, pasa a ser uno más dentro del gran montón ...
Perpleja, me detengo unos segundos a pensar, mientras el resto sigue caminando y pasan involuntariamente a pegarme codazos. Leo en sus ojos su orden de que siga avanzando, la vida no puede detenerse, las interacciones no pueden detenerse, el movimiento de la humanidad no puede detenerse...
Entonces dejo de caminar y me siento al borde del camino, miro hacia bajo y veo el río que corre bajo el puente...esa es la vida real, la vida paralela, la realidad que nadie quiere ver porque es tanto más cruda y verdadera que la asumida en conjunto por todos: el puente.
Quiero lanzarme a nadar en el río de la verdad, aunque me hieran las piedras que arrastre su caudal, aunque el agua congele, pero los demás me obligan a seguir caminando...
Y sigo caminando...esta vez, desde un punto distinto. No quiero mirar hacia atrás y ver mis últimos pasos, porque dibujan un camino dos pares de pies, en tanto que ahora , el camino que voy haciendo es trazado únicamente por mi par de pies.
From Zero, again, otra vez, de nuevo...desde cero...lo que caminé ya fue y ahora es necesario avanzar, aun queda mucho puente, y el río bajo él jamás desaparecerá, en él se produce el equilibrio dinámico entre todos los extremos de la vida, dos entes aparentemente irreconciliables son en realidad recíprocos y mutuos....el inicio de un nuevo camino es a su vez el fin de otro...y ahora, a limpiar el polvo de mis zapatos, que ya mis suelas no pisarán la misma tierra, y el hilo que ha quedado colgando tristemente de mi mano, como una flor marchita que no soportó las heladas de comienzo de invierno, es víctima de mi férrea determinación por seguir avanzando: lo arrojo entre voces, gritos y exclamaciones al río de la vida. Sonrío. Comienzo a caminar de nuevo. Tengo la convicción de que Dios me susurrará, a través de la caricia del viento en mis oídos, si es necesario que vuelva a sentarme, extienda mi mano hacia el río y encuentre el mismo hilo roto que acabo de arrojar...Sus manos divinas se encargarán de unir ese trocito de hilo a otro, que también ha sido arrojado por su dueño, pero por motivos que dezconozco...
En Ti Confío Señor, para empezar nuevamente...
From Zero.
=)

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