jueves, 19 de febrero de 2009

Encuentro

Camina sobre el puente, hasta que ya no puede más...
En las tablas ve los ojos de sus padres, siente en sus manos el roce fantasma de La Señorona Moral, que es alta, flaca, tiesa arrugada, anacronica y seria, vetsida con un blanco impoluto tam resplandeciente que le hace doler los ojos, los ojos de la Moral lo taladran como dos espadas clavadas en la nieve , tirita pero no cae, ella lo sujeta siempre , frente a los vientos oscuros que se levantan desde el lago
Cree que es imposible soltar su mano firme y dura
Hasta que una ráfaga le llena los ojos, las narices, los pulmones y lo eleva, frente a la mirada indigna, indignada de la Señorona
Entonces se suelta de su mano
Se siente extraño y rebelde, el lago oscuro y lleno de estructuras anquilosadas que le han proporcionada seguridad desaparecen y por primera vez se ve realmente a si mismo, su reflejo le es tan desconocido cuando lo ve en la superficie, como un espejo, le devuelve la mirada de asombro y le guiña un ojo.
Corre desesperado por el puente, la Señorona se levanta las faldas inmaculadas y lo persigue...
Pero por primera vez en su vida él es más rápido, y corre hasta que puede verme al otro lado de la colina
Sonreímos, yo tirito de emoción y él también
Extiendo mis manos y abro la bcoa para que mi alma salga por ella y lo envuelve como un manto
Corre, corre, ¡CORRE!

Hasta que ya no puede más y las tablas bajo él desaparecen...
La Señorona Moral cae al lago, que se ennegrece...
y él ahora está conmigo

Juntos vemos ahogarse a la señora Moral y a su amigo inseparable: Las Buenas Costumbres
Juntos nos miramos
Y nos encontramos
Y nos vamos
Y aún no llegamos...
Aún no encontramos el lugar
Ni a nosotros mismos, un par de extraños
Que le soltaron la mano a lo viejo
Para correr hacia lo desconocido